Todo en Prada a Tope es un ritual: la contemplación de las tierras labradas, vivir al ritmo de las estaciones, la recolección, la selección de los frutos, su elaboración cariñosa, ajena a las prisas del mundo.

Esa es la esencia de nuestra cocina, donde hacemos las cosas como siempre: la olla ferroviaria a fuego lento y con carbón vegetal, setas en todas las temporadas recogidas en los alrededores, especialmente para nuestros clientes y una despensa donde sólo hay productos naturales y artesanos. Nuestros comedores son para pasar largo rato, alimentar la complicidad y el compadreo, regar con buena conversación la prolongada sobremesa....
Con la posibilidad de utilizar nuestros comedores para grandes grupos o en pequeños reservados, Prada a Tope es también un buen lugar para acoger eventos.